miércoles, 03 de diciembre de 2008

Bajó las escaleras, atraída por la música, que era, prácticamente, un lamento. Sus pisadas resonaron en el mármol de los escalones y en el tenue y solitario vestíbulo.

En el salón, una espalda vestida de negro destacaba entre las sábanas blancas que cubrían todos los muebles, excepto un espejo, de marco dorado ornamentado, que reflejaba la figura de un hombre joven que sujetaba el violoncello que gemía aquella melodía.

Frotaba  sus cuerdas lentamente, como una suave caricia y el violoncello gemía de placer…Un placer triste, lastimero, bello…una oda a la tristeza que la embriagaba por completo y la sumergía en un mar gris, lleno de paz.

Observó desde el umbral, de pie, sin moverse, disfrutando de la música.

El hombre seguía arrebatando gemidos al instrumento, disfrutando también de la melodía. Sus ojos estaban cerrados mientras ponía toda su atención en las notas. El cabello largo y castaño le ocultaba parte del rostro, que se contraía en gestos de dolor bajo los bucles, pero no cesaba de tocar…

Caminó despacio hacia él, sin dejar de mirar el rostro que reflejaba el espejo, sin dejar de deleitarse con cada nota, con cada susurro de tristeza. Posó su mano sobre el hombro del joven y la cerro, aprentando suavemente.

El joven levantó la vista repentinamente y el gemido del violoncello desapareció.

Vio en el espejo que no estaba solo. A su reflejo lo acompañaba el de una joven de tez blanca y pelo oscuro que le caía suelto sobre la cintura, atabiada con un camisón blanco, mirándolo con una sonrisa triste. Levantó lentamente la mano para agarrar la de la joven, sin dejar de mirar el reflejo. Sin embargo, en su hombro no había ninguna mano, a pesar de que en el espejo veía cómo posaba la suya sobre la de ella.

Miró atrás, en un gesto rápido y desesperado, pero allí no había nadie...Estaba solo en  la estancia cubierta de sábanas, con la única compañía de su reflejo, también solo en el espejo, y su instrumento.

El violoncello volvió a gemir, frotadas sus cuerdas por el joven, cuyos bucles no pudieron ocultar las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. Y siguió tocando, con los ojos cerrados y las mejillas mojadas, surcadas por lágrimas al compás del triste canto del violoncello.


Publicado por Goewin @ 1:10
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jueves, 20 de noviembre de 2008

Tanto tiempo encerrada en esta jaula…He perdido la noción del tiempo...Hace tanto que no veo la luz del sol que mis ojos se han vuelto opacos…He intentado tantas veces reparar mis alas que mis dedos están llenos de cicatrices y el hilo con el que las cosía se ha deshecho en mis manos, las agujas las he clavado en mis muñecas y he soñado con escapar de esta cárcel al morir. Pero todo ha sido en vano…

Sólo el viento me hace compañía en este cautiverio. Amigo cruel que me balancea sobre el vacío, empujando con fuerza esta jaula y mermando aún más mis fuerzas.

Me siento sola…Sin nadie que seque mis lágrimas, sin nadie que consuele mi alma, sin nadie que alivie el dolor en mi pecho…Sin el sonido de una voz que me hable, sin el tacto de unas manos que me abracen. Sola…Encerrada en esta jaula, castigada por ser yo, aislada por mí misma, por no saber controlar mis sentimientos. Dejada de la mano de la compañía a la que la gente aspira, por ser una carga de lamentos y sufrimientos…Sola…

Tantas veces me he preguntado qué hay de malo en mí, qué es lo que me hace tan monstruosa y no veo. Qué es lo que ven en mí que les hace apartarse y huir…¿Qué defecto tengo? Físico o psíquico…¿Qué tipo de ser soy que merezco estar encerrada en esta jaula de la que, por mucho que lo intento, no consigo escapar? ¿Qué horrores he cometido para estar colgada sobre el vacío? ¿Ni si quiera un monstruo como yo merece que le den cariño y compasión? Sólo patadas y aislamiento…Ni si quiera me dejan morir en paz.

Creí haber arreglado mis alas y soñé con salir, con volver a sentir el viento…Pero, al intentar volar, caí al vacío…

Publicado por Goewin @ 21:27
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miércoles, 26 de marzo de 2008
El húmedo y frío aire nocturno comenzó a teñirse con un sutil perfume. Un dulce olor que embriagaba los sentidos y los aturdía, transportándolos fuera, a un jardín lejos de aquel, en el que la hierba había perdido su intenso verde por un oscuro color grisáceo y los aromas típicos del jardín desaparecían tras aquel nuevo olor. Una fragancia que Aráhene recordaba, lejana, dentro de una habitación cerrada que guardaba el lecho de una hermosa durmiente, velada por jarrones llenos de jazmines a la luz de velas casi consumidas, mientras, alrededor de la cama, plantados como si fueran postes, varias personas lloraban la pérdida mirando su rostro de porcelana.
El aroma a muerte se había adueñado de la totalidad del jardín, dándole un tétrico matiz al ya de por sí tétrico lugar. Un lugar que, en pocos instantes, había cambiado la cálida belleza que lo caracterizaba por una fría y fantasmal.
Incluso los peces que nadaban en la fuente en la que Aráhene tenía sumergidos sus dedos eran ahora de color gris. Sólo ella conservaba el color propio de su cuerpo, y lo miraba, embelesada, en sus dedos, a través del agua cristalina.
El roce de un cuerpo contra las hojas de los rosales la asustó, haciéndole volver en sí.
La chica miró en la dirección en la que había detectado el sonido, pero allí no había nada más a parte de las rosas negras.
Una risa infantil, suave como un susurro, corrió entre los arbustos, a sus espaldas, girando alrededor de la fuente y de la joven, adelantándose a sus ojos, que no conseguían visualizar a la persona que reía. Asustada, la chica se levantó, decidida a echar a correr hacia la salida del jardín, pero algo tapaba el hueco entre los setos, en el pequeño caminito que cruzaba el jardín hasta las altas puertas de madera que separaban el pequeño oasis de la colina del castillo. Un bello rostro masculino de ondulado pelo castaño recibía la luz de la luna y destacaba sobre la ropa negra que cubría el resto de su cuerpo. La mirada fría que dedicaba a Aráhene refulgía con un gélido desdén. Con la cabeza levemente inclinada hacia abajo, sonriendo con una pícara crueldad, el joven no apartaba sus ojos de los de la chica, sin moverse ni un milímetro, sin variar su postura extravagante, dejando helada a Aráhene y deleitándose con ese efecto de terror reflejado en los ojos de la asustada víctima.
Detrás de la joven, un ruido de hojas al moverse precedió el graznido de un cuervo, poco antes de que unas garras afiladas se cernieran desde atrás sobre los brazos  de la muchacha.
Cuando Aráhene abrió los ojos horas después el paisaje había vuelto a cambiar.
Desde detrás de un cristal, en una estancia agobiante, demasiado pequeña como para guardar el oxígeno necesario para una hora más, la joven veía las cabezas de personas que la rodeaban, todos cabizbajos, escondidos detrás de ramos de flores blancas, jazmines, y con los rostros tristes. En especial una persona, con los oscuros ojos hinchados por el llanto, cuyas lágrimas resbalaban entre el pelo de la barba, y las arrugas más marcadas que nunca. Más viejo de lo que Aráhene había visto a su padre desde que tenía memoria.
Pálido de tristeza y roto por dentro, el rey alzó la cabeza para mirar una última vez a su hija, antes de que el ataud de cristal se hundiera bajo la tierra, pero lo que vio al mirarla a los ojos le dejó casi sin aliento. Aráhene le devolvía la mirada, con los ojos muy abiertos, confundida por la escena, sin saber donde se encontraba, sin poder hablar, pidiendo auxilio a su padre sólo con la mirada.
El rey dio un grito que sonó estruendoso, con su voz grave y ronca por las horas de pena, en el silencio respetuoso que todos mantenían en el cementerio, en el funeral de su princesa más joven. Todos miraron atónitos a su rey, que intentaba desesperado abrir el ataud de cristal y oro.
- ¡¡Ayudadme!!- gritó, pidiendo auxilio a su guardia.
Al cabo de unos instantes se le unió el sacerdote, que, cuando decidió dejar de mirar a su rey como si hubiera perdido el juicio, se dio cuenta de que la joven princesa tenía los ojos abiertos e intentaba, entre gritos y lloros, ayudar a su padre a abrir la tapa del ataud.
Pronto, la gente había comprendido lo que estaba aconteciendo. Los guardias, aunque al principio sin saber por qué, se habían unido con sus espadas y lanzas para abrir la caja, sellada con las láminas de oro, los nobles se habían puesto de pie en sus sillas e intentaban ver entre los cuerpos de los guardias, sin aún saber muy bien qué pasaba, y el público llano que había acudido a ver el entierro, subido a las verjas del cementerio y mirando entre los barrotes de las rejas para ver mejor, gritaba “¡Está viva!”.
Cuando por fin consiguieron sacar a Aráhene de su ataud, la muchacha estaba en estado de shock. Cansada de llorar, respirando con dificultad y aterrorizada por aquella experiencia, apenas recordaba lo que había sucedido la noche anterior, y, aún menos, entendía por qué estaban celebrando su funeral.





Publicado por Goewin @ 1:50
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domingo, 07 de octubre de 2007
En jardines inmensos, de instensos colores verdes y fuertes aromas florales, en bancos de piedra, labrados ornamentalmente, en fuentes, cuyas estatuas chorrean alegres el agua límpida...ahí se encuentra el corazón de la dama.
Aráhene, cuyos rizados cabellos oscuros caen sobre tu espalda, ondulados como olas de un mar de ébano...Aráhene, cuya blanca piel se broncea paseando entre las rosas rojas que te saludan cuando caminas por los jardines...Aráhene, con tus blancas ropas mecidas por la brisa marina que se cuela por los muros de pino que cierran el jardín...
Un colgante se posa sobre tu pecho. Un cristalito de cuarzo, que brilla con el sol de la mañana, y cuyas formas acaricias maniáticamente. Qué magia le otorgas con tu mente, en tus mundos imaginados, donde las hadas revolotean trenzando tu pelo con flores y las ninfas bailan contigo alrededor del fauno de ojos claros. Qué príncipe te obsequió con él, después de rescatarte de dragones encantados y darte tu primer beso.
Aráhene, el manto de la noche cubre ya el jardín y las estrellas brillan dentro de las fuentes, mientras tu intentas tocarlas con tus dedos. Bailas risueña entre los árboles, al ritmo de las canciones de bardos inventados, esperando que despierte la magia del jardín que en tantos cuentos has leído, y cada vez está todo más oscuro.
Acabarás perdida entre los laberínticos caminos de los jardines, sin ninguna luz que te guíe y sin ningún príncipe que te rescate, porque la magia no despierta y porque nadie te recuerda. Mientras, en el castillo todos ríen y cantan al compás de los músicos que alegran la cena del rey y sus princesas, pero nadie nota tu ausencia.


Witch's neck by ~AnneaGoewin on deviantART
Publicado por Goewin @ 1:41
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martes, 02 de octubre de 2007
Melancólicos susurros rompían la monotonía de la oscura estancia, en la que Falahir, agazapada en el suelo, sentada, con los brazos alrededor de las rodillas, miraba fijamente el fondo, invisible por la oscuridad, de la habitación vacía, salvo por su propia presencia.
“Sola...triste...derrumbada...”, paseaban las voces por sus oídos, y ella se dejaba cautivar por sus palabras pesimistas y llenaba su corazón con el vacío de sus significados.
“Sufrimiento...impotencia...”, continuaban susurrando, mientras, ella, con la mirada perdida fija en ningún lugar en concreto, esperaba, silenciosa, que algo sucediera...que la promesa de Lady Suírintu se cumpliera.
El frío, que ya se había adueñado de la estancia, fue capturando su cuerpo, desde las puntas de sus dedos, adentrándose cada vez más en su cuerpo, paralizándola. En su mente, sus pensamientos se volvían más oscuros y le costaba cada vez más recordar el brillo de la luz que, por un tiempo, había logrado volver a ver. Negra se volvía su alma, negros sus recuerdos y negro el futuro que buscaba...El fin.
...
En otra estancia, alejada de aquella, un espejo plateado brillaba en las manos de su propietaria.
Lady Goewin, extrañada, levantó el espejo y lo colocó frente a sus ojos, ante la mirada impaciente de sus compañeras, también atónitas, después de un tiempo sin esa clase de acontecimientos repentinos, en los que el espejo mostraba el alma de Lady Falahir sin que Lady Goewin se lo pidiera.
- ¿Qué es lo que ves?- instó Lady Iruniel, impaciente. Pero Lady Goewin no fue capaz de responder...
En los ojos verdes, como su ropa, de la dama del espejo, comenzaron a brotar lágrimas de un rojo opaco.
- ¡¡LADY GOEWIN!!- gritó Lady Aráhene, agarrando a esta por los hombros.
La mujer miró sus dedos, tras secarse los ojos, y gritó al verlos manchados de sangre:
- ¡¿Qué es esto?!- se levantó asustada, mareada por la falta de aliento.
Lady Larhia miró aterrorizada a Lady Iruniel, que se puso de pie casi trastabillando por el nerviosismo. Las dos mujeres cruzaron una mirada de espanto antes de ir a toda prisa al lugar donde se encontraba Lady Falahir.
- ¡No debimos dejarla sola!- inquirió Lady Aráhene a las mujeres que corrían pasillo abajo, mientras ayudaba a Lady Goewin a levantarse para poder ir con ellas.
Cuando Lady Iruniel y Lady Larhia abrieron la puerta de la habitación de Lady Falahir, no encontraron los hermosos e iluminados aposentos que habían preparado para la muchacha, sino un espacio vacío y negro, en el que la única luz que lograba sobrevivir en aquella oscuridad era la que iluminaba el cuerpo encogido de la joven.
Las dos damas se quedaron atónitas, observando el devastado lugar, sin saber cómo reaccionar. El ruido del cristal al romperse en su choque contra el suelo, las sacó de su ensimismamiento.
Detrás de ellas, Lady Goewin, agarrada por la cintura por Lady Aráhene, había dejado caer el espejo al suelo. Sus mejillas estaban manchadas de rojo por las lágrimas de sangre y observaba aterrada la escena.
Lady Larhia se acercó a Lady Falahir, examinando cada centímetro de la joven, que no parecía ser consciente de nada de lo que sucedía en la habitación. Seguía mirando al vacío, con los ojos muy abiertos, sentada en el suelo, con las rodillas contra el pecho.
- Falahir...- susurró la dama- ¿Me escuchas?
Pero la chica no respondió.
La mujer cogió las manos de la joven entre las suyas:
- Están muy frías- dijo, asustada.
- Sola...triste...oscura...- comenzó a susurrar Lady Falahir- Llora...sufre...muere...
- ¿Qué dice?- habló Lady Iruniel.
- ¿Por qué...?- comenzó a decir Lady Larhia, hasta que el tacto de un líquido caliente sobre sus manos la detuvo.
La dama miró sus dedos, donde había notado el calor del líquido espeso, y los vio rojos, manchados de la sangre que manaba de las muñecas de Lady Falahir. Rápidamente se apartó de la chica, mirándola sin dar crédito a lo que veía.
- Muerte...oscuridad...la nada...- continuó susurrando esta.
- La nada...- susurró también Lady Larhia.
- Lady Suírintu consiguió calar más hondo en ella de lo que pensábamos...- Lady Iruniel miraba a la joven con el ceño fruncido.
- No....- dijo Lady Goewin con un grito ahogado, secándose los ojos, mojados otra vez por lágrimas rojas.
- Es el fin...- terció Lady Aráhene.
- El fin...qué bonitas palabras salen de tus labios, querida Aráhene- una risa fría y perversa emergía de la oscuridad de la sala vacía.
A través de las sombras, unas alas negras abrían paso al rostro blanco y ojos lilas de una hermosa y fría mujer de cabellos blancos y ropa tan negra como la oscuridad de la que salía.
- Lady Suírintu...- gruñó Lady Larhia con rencor.
- Hermanita - respondió ella -, pensé que te alegrarías más de verme- rió.
- Así que tú has provocado esto...-Lady Iruniel miraba sin compasión a la dama oscura- Te creía muerta.
Lady Suírintu río maliciosamente:
-¿Cómo pudísteis pensar que podríais quitarme de en medio tan fácilmente? Mientras ella esté triste, yo seguiré existiendo...Y la situación no ha cambiado nada...Ella sigue como antes...y yo vuelvo a vivir- sonrió triunfante- Sombra oscura y negro fin- cantó- Ahora el fin ha llegado- dijo señalando las muñecas ensangrentadas de Lady Falahir- y esta vez...no podréis hacer nada para evitarlo- dijo, riendo con crueldad, mientras alzaba la mano derecha, que comenzaba a perder opacidad, desapareciendo, como el resto de su cuerpo- La nada ha llegado...Despedios...
El cuerpo de Lady Falahir comenzó a hundirse en el suelo, arrastrada por garras de humo negro que tiraban de ella hacia abajo, hacia la oscuridad.
Lady Aráhene sacó su última rosa, esta vez no para Lady Goewin, sino para Lady Falahir, que, por última vez, despertó de la locura y sonrió, acariciando el suave tacto de los pétalos mientras se perdía en la nada.
Las mujeres se miraron unas a otras, resignadas, tristes, con desesperación en sus ojos, pero impotentes por no poder hacer nada. Cada vez sus cuerpos eran menos consistentes e iban desapareciendo lentamente, hasta que, al final, la oscuridad se lo tragó todo.
....

Este es el final para esta historia triste y dramática. La degeneración de un alma por su tristeza y, finalmente, su muerte. Una historia empalagosa y sin sentido que a su fin por fin ha llegado. Nadie lamentará su final ni la muerte de sus personajes. Un pequeño juego de vidas que ha terminado tristemente, de una forma bastante estúpida, pero que ha servido muy bien para lo que debía.
Nunca olvidaré a Lady Suírintu, pues ella siempre ha sido mi verdadera parte.
Una rosa negra enredada en hilos de seda por un titiritero que nunca supo dirigir su teatro de marionetas.
Enót.


Publicado por Goewin @ 23:29
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martes, 04 de septiembre de 2007
- Hacía tanto que no volvía a caminar que mis pies han olvidado cómo se sentían al pisar el suelo- comentó Lady Iruniel, contenta al volver a verse de pie después de mucho tiempo- He ido recuperando la movilidad poco a poco, desde que ella volvió...
- Sí...Las cosas están mejor- dijo Lady Aráhene-, pero no están completamente bien...Lady Falahir aún llora la muerte de Lady Suírintu y el seguir viva ella misma.
- Pero está saliendo adelante- añadió Lady Goewin, con la mirada llena de esperanza- Las cosas han cambiado. Los que la rodean han cambiado...Y sus propios sentimientos han cambiado...
- Sin embargo- interrumpió Lady Larhia-, las cosas no se solucionan así de fácil, dulce Goewin.
- Lady Larhia tiene razón- concluyó Lady Iruniel- Creo necesario, Lady Goewin, que mires en el espejo una vez más. Lady Aráhene, por favor, escribe lo que siente nuestro corazón.
Lady Goewin volvió a transformar la oscura estancia negra en su acogedora sala con chimenea, esta vez lista para cuatro visitantes, y con la copa de nuevo vacía. La dama de ojos verdes se sentó con delicadeza en una de las sillas dispuestas alrededor de la mesa. Cogió con cuidado el hermonoso espejo de plata que había junto a la copa y esperó a que Lady Aráhene estuviese lista para escribir y las otras dos damas también hubieran tomado asiento.
Cuando la pluma de Lady Aráhene ya se había humedecido de tinta, Lady Goewin alzó el espejo, que comenzó a iluminarse por el remolino de imágenes que comenzaron a flotar en la superficie de cristal.
Hacía tanto que no sentía aquello que le pareció una de las sensaciones más hermosas que nadie jamás podría experimentar. Salvo ella. Un hormigueo que empezaba desde la punta de los dedos y se extendía por todo el cuerpo, estimulando cada centímetro de su piel y sus sentidos, hasta que comenzaba a ver las imágenes en la mente, a descifrarlas y, por fin, a cantarlas:
- Es un pequeño fragmento de una canción triste, muerta hace ya años, lo que ahora tocan mis dedos. Una canción para el recuerdo, que a tus ojos lleva mi mente, al olor de tu pelo y el sabor de tu sonrisa, mientras golpeo las teclas de un viejo piano desvencijado, cuyas notas ya casi han muerto, en una habitación vacía que ha olvidado tu presencia. Pero queda este viejo instrumento, con sus teclas hechas para tocar sólo esta melodía que una vez salió de tu boca y que ahora me recuerda como es esa persona a la que amaba tanto que, por no perder su amistad, tuve que olvidar.
“Tanto he perdido por querer dejar de amarte, que todo este pequeño mundo se ha quedado yermo al irse la luz que emitía tu cuerpo. Cruel fue el momento en que llené mi alma con ilusiones y esperanzas por tener tu amor.
“Ahora, después de ver que todo era mentira y que me arriesgaba a perderte como amigo, prefiero arrancar las semillas sembradas por mi estupidez y llorar sola encerrada en los restos que no he podido eliminar, porque te amo. Todo por no terminar de perderte y poder seguir a tu lado, aunque nunca llegue a ser de la forma que quiero, pero al menos podré verte, aunque te ame en silencio.”

Por el rostro de Lady Goewin resbaló una lágrima solitaria.
- Por eso sigo tocando esta oxidada melodía, porque no quiero terminar de olvidarte y que esta habitación se quede aun más vacía. Y suenan las notas, una tras otra, haciendo eco en el vacío de mi corazón mutilado, que quiere poder amarte sin que vuelvan a herirlo y sin tener que perderte- el espejo dejó de brillar y Lady Goewin cayó inconsciente sobre el respaldo de la silla.
- ¿Quiere esto decir- dijo Lady Aráhene cuando temrinó de escribir- que ha vuelto a enamorarse y que no es correspondida?
- Me temo que sí...- Lady Iruniel volvió a mostrar tristeza en sus palabras.
- ¿Pero cómo ha podido volver a pasar esto?- preguntó incrédula Lady Aráhene- ¡Después de todo lo que ha pasado! ¡¿Es que no aprende?! Después de lo que ha sufrido por olvidar al primero, ¿cómo puede volver a enamorarse de otra persona que no la ama?
- A veces...- contestó Lady Larhia- es en los momentos de debilidad...en los que el corazón está sufriendo...cuando busca una persona que le dé amor para poder levantarse...Aunque esa persona no corresponda a esos sentimientos, pero necesita quererla para poder apoyarse y seguir adelante...
- Pero sólo conseguirá hundirse más...- dijo Lady Aráhene.
- Tal vez no...-respondió Lady Iruniel, saliendo de la sala, seguida por Lady Larhia, para dejar descansar a solas a la mujer inconsciente.
Lady Aráhene miró una vez más a Lady Goewin antes de marcharse.
- Conociendo nuestra historia- dijo en susurros- será exactamente eso lo que suceda...- y dejó una rosa negra, como siempre hacía, en el regazo de la dormida Lady Goewin- Dulces sueños- susurró una última vez y se fue dejándola sola.





Es muy tarde, así que no es gran cosa...Pero necesitaba escribir...Así que lo que me ha salido ha sido la canción del espejo...dedicada a cierta persona a la que quiero Incómodo Y la he metido en la historia...En fin...
Publicado por Goewin @ 3:35
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sábado, 01 de septiembre de 2007
Frente a frente, Lady Suírintu y Lady Larhia empujaban sus espadas la una contra la otra en un pulso con las afiladas hojas.
- Aún puedes frenar esto, Suínrintu- apelaba Lady Larhia, intentando razonar con su oponente- Todas somos parte de este alma y eres tan necesaria como las demás. Frena esta locura y ayuda a reconstruir esta vida perdida.
- Locura es lo que llevamos sufriendo desde hace años, y es eso lo que frenaré.
Lady Larhia esquivó por poco la embestida y estocada de Lady Suírintu. Aun herida, un ligero brillo de locura en sus ojos le daba fuerzas más que suficientes para enfrentarse a la perseverancia de su rival. Un brillo que refulgía cada vez más fuerte a medida que sus intenciones se hacían más claras y decididas.
- Escúchame por favor- suplicaba Lady Larhia, con el mismo tono de voz que usaba siempre y que hacía pensar que los únicos sentimientos que albergaba la mujer eran la perseverancia, la constancia y la templanza.
- ¡NO!- gritó desquiciada- Ahora sólo debe preocuparte tu vida, Larhia, porque cuando llegue la oscuridad, tú ya nos habrás dejado- los labios de Lady Suírintu se torcieron en una macabra y cruel sonrisa que acantuaba aún más la locura de su mente en aquellos instantes.
- Tú lo has querido- respondió la dama de blanco- Ya no habrá marcha atrás para el momento de tu muerte...
Las dos mujeres se lanzaron cara a cara, chocando sus espadas una vez más, lanzándose estocadas que esquivaban o paraban con sus espadas repetidas veces, sin que hubiera ningún resultado de momento. Mientras, agazapada en el suelo, ella, Lady Falahir, observaba asustada la escena con las extremidades hundidas cada vez más en los girones de humo negro que se alzaban del suelo, agarrándola por manos y brazos, como si el suelo mismo tuviera garras que la invitaran a entrar en el oscuro vacío que había debajo.
- ¡Ayudadme!- gritó, intentando liberarse.
Las dos damas pararon la lucha al oír el grito de socorro.
- No temas- dijo Lady Suírintu, con una voz dulce, pero con un notable deje de crueldad, mientras Lady Larhia miraba atónica como los brazos de humo atrapaban a la joven arrastrándola dentro del oscuro suelo- Son los brazos de la nada, que te dan la bienvenida a la oscuridad...Deja te abracen a tu nuevo destino sin sufrimiento.
Lady Suírintu estaba tan concentrada deleitándose con aquella escena, que no se dio cuenta de que Lady Larhia se había abalanzado hacia ella hasta que tuvo su espada clavada en el estómago.
- Lo siento, Suírintu...hermana mía..Pero no me has dejado otra opción para ti...
Con un grito ahogado, Lady Suírintu extrajo la espada de su abdomen. El sabor de la sangre inundó su boca y el líquido tiñó sus labios de rojo.
- Es lo que todas deseábais...-dijo, tirándole la espada manchada a su hermana- No finjas sentir algo que nunca has sentido- la dama de negro cayó de rodillas y levantó la vista riendo con maldad- Aunque yo desaparezca, la nada no lo hará...
Lady Larhia miró en la misma dirección que su hermana, donde Lady Falahir aún seguía luchando contra las manos de oscuridad. Con la espada ensangrentada, liberó a la joven desnuda y la sacó del pozo de negrura donde se estaba hundiendo cada vez más. Ella corrió hacia Lady Suírintu, cuya vida se desvanecía por momentos.
- No muráis, por favor, Lady Suírintu- suplicó Lady Falahir, con los ojos vidriosos, bajo la silenciosa mirada de Lady Larhia- ¿Qué haré sin vos? Siempre habéis estado a mi lado...Y prometísteis liberarme del sufrimiento.
- No temas, dulce niña...- dijo la mujer, agonizando, mirando como las gotas de sangre que chorreaban de su boca se estrellaban en el suelo- Si quieres dejar de sufrir, nadie podrá impedírtelo...Todo acabará cuando tú quieras...Hay muchas formas de entregarte al olvido.
“Larhia...- llamó una última vez a su hermana, cruzando sus ojos con la mirada severa de Lady Larhia, que se debilitaba en una mirada de tristeza, corrupta por lágrimas que intentaban ver la luz- ¿Por qué tus ropas siempre han dañado mis ojos? ¿Siempre estaré condenada a no mirar algo que no sea dolor y tristeza? Estoy cansada...”
Lady Larhia hincó una rodilla en el suelo y, pasando un brazo alrededor del cuello de su hermana, la ayudó a recostarse sobre la negra superficie.
- Si oscuridad soy...-prosiguió Lady Suírintu, con la voz cada vez más débil- quiero formar ya parte de la noche y acabar con todo el dolor que me rodea...-dijo cerrando los ojos.
- La oscuridad te da ya la bienvenida, hermana- susurró Lady Larhia, acariciándole la cara y viendo como el último suspiro de vida de escapaba de su hermana, en cuyo rostro había aparecido una dulce sonrisa.
- Lady Suírintu...-dijo Lady Falahir, dejando escapar las lágrimas.
Los mismos girones de humo que antes habían intentado tragarse a la joven, cubrían ahora todo el cuerpo de Lady Suírintu, arrastrándola hacia el vacío y dejando solamente el negro suelo donde yacía la dama. Lady Falahir se apartó unos pasos, asustada al ver las manos de humo negro tragarse a la mujer. Desde esa distancia vio cómo Lady Larhia acariciaba con ternura el suelo que había consumido a su hermana.
- Es lo que tu querías- le dijo con dulzura a la superficie inerte.
La dama se desprendió de su chaqueta blanca, mostrando su hermosa figura encorsetada, y se la entregó a la joven para que cubriera su cuerpo desnudo. Mientras, ella fue junto al libro de tapas oscuras que su hermana había tirado al suelo y lo acogió en su regazo, como un valioso objeto, recuerdo de Lady Suírintu y una útil herramienta para liberar al alma de su sufrimiento.
- Ella iba a liberarme de esta fría cárcel- repuso la joven, observando como se acercaba hacia ella la triste figura de la dama- ¿Qué haré ahora que no está?
- Luchar- le respondió- Lady Suírintu tenía razón en una cosa: “Nadie puede obligarte a sufrir”. Sin embargo, se equivocaba en sus métodos para conseguirlo.
A sus espaldas, una pluma negra descendía suavemente hacia el suelo, mecida por el aire de cripta de aquel lugar. Lady Larhia siguió con la mirada su trayecto hasta llegar al suelo, al mismo sitio donde había muerto Lady Suírintu.
- Adiós- dijo apenada, antes de salir de aquel sitio, llevándose a la joven del lugar donde tanto tiempo había estado encerrada.

....“Este no es el fin de los problemas”
Publicado por Goewin @ 22:03
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lunes, 09 de julio de 2007


Publicado por Goewin @ 21:46
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viernes, 15 de junio de 2007
- Tranquila- los susurros de Lady Suírintu provocaban pequeños ecos en la oscuridad- Calma...
Entre sus brazos yacía el cuerpo encogido y desnudo de una joven que se tapaba la cara, intentando esconder las lágrimas, que ya se habían abierto paso entre los dedos y le resbalaban a través de las manos.
Lady Suírintu la abrazaba tiernamente, un gesto impropio de ella. Por primera vez, en sus ojos había algo que no era oscuridad y crueldad, sino un atisbo de compasión y dulzura.
- Todo se arreglará le seguía susurrando a la chica, que luchaba porque sus gimoteos no se transformaran en llantos- La oscuridad te dará paz...No tendrás que sufrir nunca más...
“Tú y yo sabemos la verdad...¿A que sí? Sólo es una persona la que te rompe siempre el corazón...Ni si quiera es amor lo que sientes ya...Sólo el ver que te sustituye por otra persona...”
La chica se movió intranquila, atenta a las palabras de la dama de cabello blanco y ojos lilas, dejó de gimotear para oír mejor lo que decía.
- Has encontrado a otra persona a quien amar...Y le intentas entregar tu amor lo mejor que sabes...Pero eres consciente de que no le das todo lo que puedes, porque tienes el corazón roto en pedacitos muy pequeños...Y en la mayoría esos pedacitos aún se distingue el reflejo de esa única persona que te sigue haciendo daño...- Lady Suírintu acarició la cabeza de la chica- Sabes que siempre lo seguirá haciendo...Nunca podrás parar de sufrir...Nunca nada te saldrá bien...Todo te seguirá haciendo daño, como ahora...No hay nada que te reconforte...Sólo algunos momentos con la única persona que parece que te ama, y quién sabe cuánto durará...Porque ya has visto que la felicidad no es permanente, ni si quiera lo suficiente para poder empezar a saborearla...Sólo para poder hacerte ilusiones y que ese muro de ilusión que has construido se derrumbe sobre ti y vuelva a dejarte echa mil pedazos..
“Ya lo has visto todo...No te queda más por ver...Las personas que creías que te apreciaban te dejan de lado en los momentos de necesidad, por otras personas nuevas o por sí mismas y su diversión. En esos momentos cuando te das cuenta de que estás sola y que el único fin satisfactorio es huir para siempre...Desaparecer de todo.
En esos momentos acudes a quien realmente quieres, y, aunque al principio has creído ver que también eras querida , acabas quitando una cortina de apariencias para ver la auténtica cara que se había maquillado con mentiras...Hermosas mentiras con las que cubren tus ojos...Mentiras que cubren tu corazón y lo acunan entre sus sedosos dedos para dejarlo caer después al suelo y romperlo en mil pedazos...”
La muchacha fue ya incapaz de contener el llanto y comenzó a llorar incontrolada.
Mientras, en los ojos de Lady Suírintu había vuelto a asentarse la frialdad que la caracterizaba. Pero, esta vez, un nuevo reflejo brillaba negro en sus ojos. Un resplandor de rencor y resentimiento, guardado durante años en los más profundo de su ser.
- Es en esos momentos- continuó, sin prestar atención a la chica y tan concentrada en lo que decía que ni si quiera parecía ser consciente de sus palabras- cuando ves que el vacío oscuro al que tanto temías y con el que tanto ansia huías ha inundado la jaula en la que vivías y comienza a subir hasta llegar a tu cuello y comenzar a ahogarte para siempre en la más mísera existencia- los recuerdos que Lady Suírintu guardaba habían tomado posesión de su mente y salían a la luz sin control- En entonces cuando descubres que las personas que realmente sí te querían están sufriendo y las estás perdiendo. Después de años haciéndoles sufrir...despiertas del regazo en el que habías dormido engañada y ves que ya no te queda nadie...Desearías haber podido desaparecer antes. Anhelas desesperada acabar con todo, para no hacer más daño y evitar que te lo hagan a ti. Porque ya has visto que la persona a la que más amabas sólo fingía y te olvidó hace tiempo porque él sólo se importa a sí mismo y buscar nuevas adquisiciones...Y ya no sabes amar, por miedo a que la única persona que te queda también finja como el anterior...
“Lo único que te queda....es dejar que la nada te absorba para siempre...”
Lady Suírintu despertó de la ensoñación, confundida por todo lo que había dicho.
La joven ya no lloraba...Había sacado el rostro de entre las manos y miraba atenta a la dama, con el rastro de las lágrimas secándose por sus mejillas, asimilando todo lo que había oído.
- La nada...¿Hará que deje de sufrir?...¿Para siempre?- preguntó con inocencia.
Lady Suírintu volvió a adoptar su mirada de compasión. Esta vez casi materna.
- Claro...- dijo acariciándole suavemente la cara- Nunca más tendrás preocupaciones.
El sonido del aire al ser cortado alertó a Lady Suírintu para apartarse a tiempo. Se agarró el ala derecha al sentir un dolor muy fuerte. Cuando miró su mano la tenía manchada con su propia sangre y parte de su ala había caído al suelo.
- ¡¿Quién?!- gritó encolerizada.
A pocos metros, Lady Larhia blandía la espada, también manchada con la sangre de Lady Suírintu.
- Tú...- escupió Lady Suírintu con odio- Cómo te atreves, estúpida...
- ¡Apártate de ella!- ordenó Lady Larhia, sin bajar el arma- ¡Deja de ensuciarla con tus mentiras, serpiente!
- ¿Mentiras?...¡Ja!- rió Lady Suírintu con Ironía- No hay ninguna mentira en nada de lo que he dicho...-dijo haciendo aparecer un libro de pasta oscura- Nada es mentira...Todo lo que le he dicho está escrito aquí . Y no hay ni una sola mentira en este libro...Aquí sólo hay verdad...Los hechos que he escrito desde siempre. Ese ha sido mi cometido en este alma desde siempre...Escribir en este libro lo que ella quería- dijo señalando a la joven, que, asustada, se tapaba pudorosamente con las manos, mientras no perdía detalle de la escena- Todo lo que el corazón de Lady Goewin nunca quiso soportar...Yo soy el vertedero de esa niña malcriada que lo único que hace es mirar en su espejito y llorar cuando no le gusta lo que ve. Sin embargo, yo siempre he estado aquí, recogiendo los lamentos del alma, sin mirar ningún espejo, sin que Lady Aráhene viniera a preguntarme. ¡Aislada del resto!
- Suírintu...- comenzó Lady Larhia, bajando la espada- Nosotras nunca te hemos dejado de lado...Yo también he estado siempre aparte de las otras tres...Nuestros cometidos nos han llevado últimamente a la soledad, pero no por desplazamiento de las demás...Las situaciones que estamos viviendo nos han separado a todas y están destruyendo este alma. Pero si todas nos unimos...
- Ya es demasiado tarde- interrumpió Lady Suírintu- El libro se ha quedado sin páginas. Ya nunca más se podrá escribir. Y en el de Lady Aráhene pasará lo mismo dentro de poco- rió maligna- La vida de este alma no puede prolongarse más. Ella misma ha decidido auto destruirse...Ha decidido abrazar a la nada...¿Verdad, Lady Falahir?- dijo mirando directamente a los ojos de la joven, que seguía atenta a la conversación, aún sentada en el suelo- Hoy es el día en el que todos nos sumiremos en la oscuridad y tendremos la paz.
- ¡Escúchame, Suírintu!- dijo Lady Larhia desesperada- ¡Aún hay esperanza! ¡Todo puede arreglarse! ¡Podemos arreglarlo si nos unimos y luchamos! ¡Hay que perseverar! Por favor...
- Persevera tú. Para eso es tu misión. Ya es tarde para unirse. Es hora de ser realistas y poner fin a esta locura. La única solución es la oscuridad. El fin de todo- concluyó tirando el libro negro a los pies de Lady Larhia.
- ¡No dejaré que lo hagas!- inquirió Lady Larhia, volviendo a blandir la espada en alto, amenazante- Si no quieres escucharme serás tú la única que se convierta en nada- y se lanzó con una estocada hacia Lady Suírintu, que la frenó con la espada en la que había transformado una de las negras plumas de la única ala que aún le quedaba sana.
Las dos quedaron frente a frente, cruzando las espadas.
Publicado por Goewin @ 1:55
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domingo, 22 de abril de 2007
Bueno...Ayer hice chibis de los personajes que están saliendo en la paranoia esta que estoy escribiendo buuuuuu??? Sé que es una tontería...Pero es que me salieron solos Incómodo
Pongo sólo el chibi de los dibujos en conjunto...Si alguien quisiera verlos en grande y uno a uno (nadie, porque nadie lee esto...mmm...) que se pase por mi página de devianart:
http://anneagoewin.deviantart.com/


Chibis del bosque de las almas by ~AnneaGoewin on deviantART


Por cierto, esta gran paranoia se la dedico a mis tres confusiones flirteo Para qué y por qué? Pues no sé...porqueeee...sí pijaosea
Publicado por Goewin @ 0:19
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El espejo plateado comenzó a brillar y en su interior mil imágenes corrían bajo el vidrio mostrándose una a una al espacio que había al otro lado del cristal para que Lady Goewin pudiera verlas, pero la velocidad a la que pasaban delante de sus ojos era demasiado rápida como para poder distinguirlas.
De repente, Lady Goewin sintió un dolor intenso en su pecho. Un dolor extraño que se agarraba al corazón y lo apretaba sin compasión, atándolo en un nudo de sentimientos confusos, en un llanto silencioso que luchaba por salir, pero que en el intento por conseguirlo se hundía más y ahogaba a la mujer dejándola sin respiración. Se llevó las manos al pecho, arañándose la piel justo donde estaba el corazón, pero no conseguía nada, el dolor no cesaba y cada vez le faltaba más el aire.
En el espejo las imágenes seguían paseando, igual de confusas. No se podía distinguir ninguna forma, sólo las sombras de personas y objetos deformes y sentimientos indescifrables. Lady Goewin los miraba desesperada, esperando distinguir algo para que parara aquella tortura. Pero esa opresión continuaba y se hacía más grande y devastadora, dejándola sin aire y sin fuerzas. Se extendía desde su pecho hacia fuera, durmiendo las piernas y los brazos, cerrándole los ojos e inclinándole la cabeza, dejándola cabizbaja progresivamente, hasta que finalmente la tumbó por completo en el suelo.
A su lado, la flor, que había caído desde sus manos al suelo, empezaba a marchitarse, muriendo rápidamente ante sus ojos, quedando casi putrefacta en un instante.
Al fin afloraron las lágrimas y el nudo del pecho se aflojó, pudiendo respirar un poco más, pero el dolor se hacía más agudo y concentrado. Las lágrimas no lo aliviaban. Quería parar, pero no podía, no sabía cuál era la razón de aquel sufrimiento, qué era lo que mostraba el espejo.
Se secó las lágrimas y se incorporó, debilitada, para coger el espejo y volver a mirarlo, esperando encontrar la solución. Sin embargo, las imágenes seguían flotando sin control, confundiéndola a ella y transmitiéndole ese dolor a Lady Goewin, su corazón.
- Por favor, para...- le habló en alto al vacío, mirando hacia arriba, esperando a ser escuchada por ella- Piensa, concéntrate, relájate- pero el espejo seguía igual, mostrando los sentimientos sin ningún control.
- La oscuridad es algo tan hermoso...- Lady Suírintu apareció delante de ella, sonriendo desafiante, como siempre- Pierdes el tiempo intentándolo, Lady Goewin. El nudo ya es demasiado grande para desenrollarlo. Nunca podrás usar su hilo para tejer, está roto, viejo, sucio y feo. Este alma está perdida. Sólo la haces sufrir forzándola a vivir. Ya no le quedan fuerzas para luchar. Las que consigas extraerle son las últimas que le quedan y las que acabarán con ella...Al igual que un fuego que se apaga...Si le quitas las brasas el ascua se apagará antes, y a estos restos de persona ya no hay leña que los haga arder...Sólo les esperan la muerte y el olvido. ¿No ves que los demás ya la han olvidado? ¿Cómo pretendes que ella misma recuerde su existencia y desee vivir en un mundo en el que sólo le espera la soledad?
Lady Goewin bajó la mirada triste hacia el suelo. Las palabras de Lady Suírintu calaron hondo dentro de sí misma. El olvido y la muerte eran una idea atractiva que aflojaban el nudo, un descanso eterno para toda aquella confusión y todo aquel sufrimiento continuo.
- No estés triste- dijo- La oscuridad y la muerte son muy bellas.
- Ángel de oscuridad- las dos mujeres se sorprendieron al oír tras de sí a una dama más- Escondes tus alas negras a tus espaldas, dentro de la noche que es la nada, mientras nos cubres con ellas, extendiendo tus engaños y tus palabras sutiles para oscurecer nuestros corazones y llevarnos a tu abismo.
- Lady Larhia- saludó Lady Suírintu con una pequeña reverencia cortés- Siempre sois tan oportuna y puntual. Pero esta vez vuestras palabras de aliento de poco van a servir.
La mujer la miró ceñuda, con unos ojos grises duros, desde el otro extremo de la estancia oscura, en la que seguía brillando el espejo con sus imágenes difusas, junto a Lady Goewin, situada entre las dos mujeres, dos fuegos muy distintos, uno blanco, otro negro. La luz y la oscuridad, representadas por ellas con sus ropas de los respectivos colores.
Lady Larhia reparó en Lady Goewin, de mirada triste y mejillas húmedas, agarrando el espejo iluminado. La miró con compasión y se acercó a ella para ayudarla a levantarse, con el mimo y el cuidado de una madre.
- No lloréis, Lady Goewin- le dijo con voz suave mientras le secaba las lágrimas con las manos- Todo tiene arreglo. Ya veréis. Intentad concentraros en el espejo. Con calma. Cerrad los ojos e intentad visualizar las imágenes en vuestra mente.
- Qué cruel sois, Lady Larhia- rió Lady Suírintu, con una suave sonrisa tímida pero a la vez despectiva y siempre cruel- ¿Cómo podéis obligar a la pobre Lady Goewin a pasar otra vez por ese horror? ¿No veis ya que no le quedan fuerzas, que está sufriendo? ¿Acaso no veis sus ojos empañados? Debéis tener un corazón helado dentro del pecho.
Lady Larhia la miró con desprecio.
- Resulta bastante divertido que vos me acuséis a mí de poseer un corazón helado. Apartaos de mi vista.
Durante un largo instante las dos se sostuvieron las miradas cargadas de odio y desprecio. Lady Suírintu entrecerró los ojos y se desvaneció entre las sombras, sin dejar de mirar a Lady Larhia.
- Nadie ha dicho que esto sea un camino de rosas...Pero si vos os rendís- dijo tomando a Lady Goewin por la barbilla y alzándole la cara para que la mirara a los ojos- todo estará perdido definitivamente. ¿Qué es de un alma si su corazón muere?....
Lady Goewin asintió débilmente. Agarró el espejo con fuerza, lo levantó ante sus ojos y los cerró para concentrarse.
Las imágenes seguían fluyendo desordenadamente una tras otra, pero cada vez más despacio.
- Hay alguien más. Alguien que no estaba la otra vez...Sigo sin saber quién es...Pero es alguien inesperado...Unos sentimientos despertados que antes creía falsos y desaparecidos, pero que han revivido...Esos sentimientos han acertado como una flecha en la diana y la confusión que han generado ha sido como un veneno... “¿Por qué?” Se está preguntando...Pero no sabe responder...Sólo sufre...
Lady Goewin miró a Lady Larhia esperando alguna respuesta. Esta asintió satisfecha.
- Continuad, por favor- la instó.
Lady Goewin volvió a cerrar los ojos, concentrándose de nuevo en el espejo.
- Siente soledad...Uno de ellos dos, los que vi en el espejo, ya no está...El otro siempre ausente...Y los dos siempre confusos...No sabe qué siente, ni qué siente por ella el primero...No sabe qué hacer...No sabe qué sentir...
- ¿Ves sus rostros?- preguntó Larhia.
- No...Sigo sin distinguir el rostro de ninguno. No sé quiénes son...- volvió a prestar toda su atención al espejo- Siente...que su vida se hunde...Que no hay futuro. Todo le ahoga. No ve salida en el túnel que se está formando a su alrededor....- se quedó callada un rato, intentando leer en su mente lo que había en el espejo. Finalmente abrió los ojos- Me temo, que más no puedo hacer.
Lady Larhia recogió la rosa marchita que había en el suelo.
- Este es ahora su estado...- dijo alzando la rosa negra para que Lady Goewin pudiera verla bien- Le han roto el corazón. Por eso tú sufres con ella.
Publicado por Goewin @ 0:07
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sábado, 21 de abril de 2007
Lady Iruniel y Lady Aráhene observaron en silencio a Lady Suírintu. Ella, en cambio, sonreía complacida.
- Ya veis que cada vez hay más sufrimiento. Ella sufre. Todo es una tortura. Sería un acto de compasión acabar con todo este embrollo.
- Debes estar de broma Suírintu- dijo Aráhene mirándola con osado desprecio.
- Lady Suírintu, querréis decir- dijo ella con una sonrisa de ironía.
- No voy a rendirme. Me niego a desaparecer. Me niego a tirarlo todo por tierra...- continuó Lady Aráhene empezando a perder los nervios- Incluso desaparecerás tú. ¿Es que te da igual?
- ¿Dar igual?- respondió ella saboreando las palabras- Ardo en deseos de que ese momento llegue...Daría cualquier cosa porque nos absorbiera la nada en este instante. La belleza de la muerte...tan dulce...tan deliciosa...tan oscura –dijo cerrando los ojos para poder imaginarlo- Y haré lo que sea por conseguirlo- sonrió una última vez y desapareció dentro de la oscuridad de la que había salido.
Lady Aráhene miró a Lady Iruniel, que había permanecido en silencio, observando la escena, paciente.
- ¿Qué estás pensando que sólo te limitas a ver sin actuar?
- Pienso...- respondió- que Lady Suírintu complicará aún más la situación con su oscura pluma negra.
- Mi pluma es la única que escribe dentro de este alma.
- Creo que no conoces bien el poder de la pluma de la que te hablo...Lady Suírintu escribe sus oscuras intenciones dentro de este alma y penetran en lo más profundo extendiendo la oscuridad, el pesimismo y el abandono. Ella ayuda a la tristeza y la confusión y causa melancolía dentro del corazón...No dudará en hacer que Lady Goewin se rinda y que nosotras mismas abandonemos nuestros trabajos a la nada, para terminar desapareciendo. Escribirá poemas negros y se los susurrará en el oído para que ella desista al olvido...No lo dudo. Acabas de oírlo.
- Yo no abandonaré mi puesto. Seguiré escribiendo, seguiré descifrando, seguiré hacia delante. Haré que ella me escuche, que se levante, que salga hacia delante. Que no se rinda. Haré que vea que aún tiene esperanzas. Y no me importa lo que diga Suírintu. Hay una de nosotras que no dudará en enfrentarse a ella y buscaré su apoyo.
- Debemos permanecer todas unidas- concluyó Lady Iruniel- Incluyendo a Lady Suírintu. Ella siempre será una parte importante de este alma e imprescindible, como todas las demás. Tiene que permanecer en equilibrio con nosotras si queremos devolverle la vida este alma.
Publicado por Goewin @ 23:50
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jueves, 19 de abril de 2007
Lady Goewin despertó aturdida, acurrucada en el suelo, todavía agarrada al espejo. Tardó unos segundos en reponerse y recordar lo ocurrido. Todo volvió de golpe, todo lo que había visto en el espejo, aquel cúmulo de imágenes y sentimientos, y aquella voz...La de ella...La poseyó por un instante.
“Aún hay esperanza..”, pensó, “Aún siente..aún vive”.
Alzó los ojos buscando su regalo, como siempre, su rosa negra. Allí estaba, entre su cabello, acurrucada como ella lo estaba en la oscuridad de la nada. La tomó con cuidado de no pincharse con las espinas, cuidadosamente, como si fuera un recién nacido, y la olió. Su dulce perfume de soledad.
Aún confundida, se levantó trabajosamente, siempre con cuidado de no dañar la rosa., su único acompañante. Mirara donde mirase todo estaba a oscuras, consumido por la nada, todo negro...Sonrió con tristeza a la rosa, como si fuera una amiga que comprendiera sus sentimientos.
- Una rosa arrancada de un jardín muerto- dijo entre susurros, y volvió a sumergir la nariz entre sus pétalos para embriagarse con su olor.
A su alrededor aparecían manchas de colores que cuajaban y formaban una sala, la misma de antes. Sobre la misma mesa la misma copa, pero esta vez llena de agua.
Con el mismo cuidado con que tomó la rosa de entre sus cabellos, la hundió en el agua y se sentó junto a ella, en el mismo sillón. Un solo sillón a la misma mesa, no dos. En esta ocasión no esperaba compañía.
- Esta vez son demasiados sentimientos confusos los que han salido de ese espejo- le dijo a la rosa- Demasiados...Tantos que no los puedo descrifrar. Ya ni si quiera los podré llorar. He perdido la inspiración para cantarlos y no voy a poder clasificarlos...¿Qué es de un corazón que no sabe lo que siente? Dime, rosa mía...porque yo no lo sé. Sólo conozco la pena que llevo dentro – dijo llevándose una mano al pecho- Una pena que duele aquí dentro, pero que no sé que forma tiene ni de qué está hecha...Sólo es un remolino doloroso que gira y gira haciéndome sufrir, pero que no quiere quitarse su máscara y enseñarme los ojos. ¿Qué voy a hacer para sacarme este puñal de mi pecho? ¿Arrancarle el corazón a ella? ¿Acaso es mi muerte es la única solución para aliviar este tormento?
Publicado por Goewin @ 19:57
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Lady Iruniel, sentada en su sillón, observa acercarse a la silenciosa Lady Aráhene, simpre callada, siempre inexpresiva, así era la mente...Ingeniosa, sí, pero vacía de los sentimientos que a ella le fueron negados y a Lady Goewin otorgados. Toma el pergamino que ella le tiende, lo densenrolla y comienza a leer la historia.
Lady Aráhene la mira fíjamente. Siempre la observaba cuidadosamente mientras leía. Era una hermosa imagen...Una bella mujer de pelo azabache, vestida con tercipelo azul, sentada siempre en aquel lugar, como si fuera una muñeca de porcelana en su estantería, los tirabuzones le caen inerte sobre el elegante vestido de época mientras mira siempre al vacío con profundos ojos azules,esperando la visita de Lady Aráhene.
- Una triste historia- interrumpe el silencio, captando con sus ojos la mirada de Aráhene- Es un pequeño corazón triste y espantado, al que aún no sabemos cómo ayudar. Ella sigue durmiendo mientras nosotras trabajamos. Y si no hacemos un buen trabajo nunca despertará.
- Siempre se ha dicho que las flores despiertan en primavera...
- Me temo...que la primavera pasó hace mucho. Este invierno en el que entramos hace ya tiempo se me está haciendo eterno. Acabaré pensando que es un invierno infinito.
- No serías la única- responde Lady Aráhene con sarcasmo- Lady Goewin ya piensa que es inacabable.
- Somos pocas las que conservamos la esperanza.
- Importa poco la esperanza...Son el deber y la responsabilidad lo que hay que conservar- dice crispada- Lady Iruniel- retomó su tono inexpresivo de siempre-,¿qué aconsejas para este problema?
- Ya no sé que aconsejar...-suspira apenada- Cuanto más duerme ella menos salud tengo yo. A mí también empieza a entrarme el sueño. Es lógico, pues cuando alguien huye de la realidad se sumerge en un mundo donde el sentido común poco tiene que hacer...Sólo puedo decir, que alguien tiene que ayudarnos. Alguien fuera de este alma.
- Ya has leído el lamento de Goewin. Alguien hay...
- Sí...Pero ¿quién? ¿Ese alguien está entre los que se alejan...o es uno de los desconocidos? Recuerda, dulce Aráhene, que mientras las personas duermen sus ojos están cerrados y que, con los ojos cerrados, no se ve nada.
- Entonces dime cómo despertarla.
- Para eso, como ya te he dicho, tienen que ayudarnos.
- ¿Qué enigma es este que no tiene solución? Más parece un cuento de hadas- responde Lady Aráhene crispada de nuevo- ¿Tendremos que esperar a que venga el príncipe azul a darle el beso de buenas noches sin si quiera saber si ese príncipe existe? Un príncipe que ni si quiera sabe que está dormida y un príncipe al que nosotras tendremos que buscar con los ojos vendados, porque si no se despierta no lo encontrará y si no lo encuentra tampoco despertará. ¿Qué locura es esta?
Detrás de las dos damas se escucha una risa divertida que llama su atención. De entre la oscuridad emerge una figura bella, de cabellos blancos y ojos lilas crueles, parece vestida por la oscuridad, ya que su ropa es tan negra como el vacío del que ha salido.
- Es un juego divertido, ¿verdad, Lady Aráhene?- comienza el nuevo personaje de la sala- Mientras todas jugamos la oscuridad avanza y la devora aún más. Somos hormiguitas tratando de salir del hormiguero mientras este se inunda...Pero la única salida está abajo, en la madriguera de la reina, donde no hay escapatoria y todas acaban muriendo- su boca se tuerce en una pequeña sonrisa amarga, pero aún así de satisfacción. Se lleva los dedos a los labios y se los acaricia momentáneamente- Yo os daré una solución. Nuestra única salida viable. El olvido, la oscuridad o, si preferís darle un nombre más elegante...la muerte.
Publicado por Goewin @ 18:20
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miércoles, 18 de abril de 2007
Lady Goewin observa la superficie del espejo, atenta a cualquier cambio, supervisada por Lady Aráhene, que sujeta la pluma sobre el papel, esperando el comienzo de la narración.
Una bruma blanquecina empieza a girar dentro del cristal, haciendo hermosos remolinos de humo blanco. Ella sostiene el espejo con delicadeza, sintiendo como una fuerza le penetra a través de él y esa fuerza le calienta todo el cuerpo, extendiéndose lentamente, avanzando hacia su mente. La mujer abre los ojos de nuevo, ahora parece vencida por la tristeza, derrotada por el dolor y la pena. Lady Aráhene la observa, compadeciéndose de ella, viendo como aquellos sentimientos, en parte suyos también, la consumen. A la vez siente envidia...Lady Aráhene no podrá sentir nunca, su destino será siempre escribir lo que los demás sienten. Un público inerte, sin sentimientos, viendo con deseo como los demás tienen lo que ella ama. Sólo consolada por el alivio de no padecer lo que ese espejo aflige a Goewin.
- No hay nada más triste que la soledad- comienza Lady Goewin- Estar reodeada de gente y aún sentirse sola. Escuchar palabras de amor de otros y tener vacío el corazón. Amar a quien no te ama...Querer a quien no alcanzas, a quienes están lejos. Y odiar a los que están cerca.
Lady Aráhene mueve ligera la pluma sobre el papel. La voz de Goewin y el rasgueteo de la pluma sobre el pergamino son los únicos sonidos que se oyen en la sala inventada.
Lady Goewin sigue leyendo el interior del espejo. Cuanto más tiempo pasa más cansada y triste parece. Los ojos le brillan vidriosos y una pequeña lágrima comienza su recorrido a través de la mejilla, hasta estrellarse en el escote de la mujer. Lady Aráhene observa ese recorrido.
“Yo también querría llorar”, se sorprende al pensarlo, al ver que lo deseaba con fuerza. “Quiero sufrir con ella, quiero sentir amor, dolor, tristeza, alegría...”
- Crecer y que nadie lo vea, ni siquiera tú misma. Hacerte vieja y seguir siendo una niña en tu interior. Una niña que no quiere que pase el tiempo- continua Lady Goewin, sacando a Lady Aráhene de su embeleso- Una niña con temor a enfrentarse al mundo. Una niña que se esconde en su habitación llorando y dolida, que coge papel y lápiz y escribe sentimientos sin sentido ni coherencia. Una niña que espera la aprobación del mundo, pero que ni siquiera consigue la suya propia...Una niña asustadiza, que vive en un cuento de hadas, cuyo pequeño mundo fantástico está limitado por la puerta y ventana de su habitación. Un mundo en el que las cosas tampoco son bellas, pero un mundo en el que se siente protegida...Mientras, fuera de esas fronteras el mundo real sigue su curso sin ella...Mientras se abandona a sí misma y tira todo a la basura...Su futuro perdido...Su salud desmejorando...Y siempre sola...Perdiendo a quienes dicen quererla y espantando aún más a quienes ya comenzaron hace tiempo a rechazarla... Perdiendo el amor, la amistad y la cordura. Y ganando sólo dolor. En un mundo ficticio, en el que hay amor ficticio...sin saber si ama de verdad, ni a quién...- Lady Goewin levanta la vista bruscamente- ¡TE QUIERO!- Grita con una voz que no es la suya.
- ¿Aquién?- Pregunta Lady Aráhene, sorprendida.
- ¡No lo sé!¡A los dos!- y cae inconsciente, derrumbada sobre la butaca, y la sala se desvanece, la chimenea, la mesa, la copa vacía, los sillones, y, junto con ellos, la tristeza de su rostro. Y queda tumbada en el suelo, con la cara semicubierta por el cabello, el vestido extendido por el frío suelo negro, dormida, pero sin soltar el espejo de plata, ahogándose en la oscuridad. Y de pie, junto al cuerpo inconsciente, Lady Aráhene, observa desde la altura de su posición a Lady Goewin, compasiva y a la vez envidiosa. Saca de la nada, como siempre al final de cada sesión, una rosa, negra como el mundo en el que viven y como el color de lo que sienten, y la deja junto a ella, en el suelo, acaricando sus cabellos. Y, antes de partir, memoriza la hermosa escena. Más tarde la recordará una y otra vez, deseando ser ella el corazón y Lady Goewin la mente. Deseando poder sentir sólo un poco...Sufrir no es un precio elevado...


Imagen

Pd: http://www.deviantart.com/deviation/48801338/?qo=41&q=by%3Aanneagoewin&qh=sort%3Atime+-in%3Ascraps
Publicado por Goewin @ 17:29
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domingo, 15 de abril de 2007
La chica se prepara a escribir, atenta, sin dejar de escrudiñar en la expresión de su interlocutora. Lady Goewin no aparta sus ojos de la muchacha. En su mirada se descubren la duda y la pena. A ella no podía mentirle.
- Compartimos un mismo cuerpo y una misma pena. No debería hacer falta mi narración, si el alma que compartimos sufre de lo mismo.
- Un mismo cuerpo sí, pero no el mismo pedacito de alma- ella, en cambio, mantiene su mirada perspicaz- Cántame tu pena, yo la llevaré a la mente de la que nos guarda. Ella nos dará auxilio...Ella liberará nuestro peso.
- Tan bien como yo sabes, que años llevamos intentando lo mismo, pero ese peso no sale...La pena no se libera. Es para nada este tormento...Un mundo vacío donde sólo viven marionetas sin mente...Donde permanecemos encerradas en una jaula de cristal, en la que los barrotes son ella misma...Nadie vendrá a rescatarnos, nadie aliviará el dolor...Es un sinsentido esta misión. Sólo sirve para enterrarnos más en este pozo en el que se ha convertido su alma...Un pozo en el que el fondo cada vez está más profundo...y, por mucho que consigamos agarrarnos a las paredes con nuestras uñas, las paredes cada vez crecen más y la salida cada vez está más lejos...Lo sabes tan bien como yo, Lady Aráhene.
- Sólo sé...que nací para esto y esto hago...Tú haces lo tuyo, yo hago lo mío...La mente y el corazón cumplen bien sus funciones...Tú te ahogas en tu pena..Yo sólo escribo...No es la esperanza de salir lo que mantiene mi mano agarrada firmamente a esta pluma, sólo es el deber. Mi vida no tiene otro sentido, pues ni si quiera me pertenece, igual que a tí la tuya tampoco. Tú y yo somos ella, y, si una de nosotras falla, ya no habrá una...Sólo habrá nada. Esa nada que siempre nos persigue. La misma que tratas de ocultar con salones lujosos y caras desconocidas observándote desde debajo de tu trono. ¿Qué es sino una persona sin mente o sin corazón más que la nada? Cántame, por favor tu canción de pena o de alegría, pero cántala. Yo te escucharé como siempre y lo escribiré. Entonces ella sabrá qué es lo que lleva dentro de sí misma- dijo Lady Aráhene, sin el menor tono de súplica en su voz.
Alrededor de las dos mujeres el negro de la nada comenzó a transformarse en un remolino de colores. Los colores fueron tomando forma, concentrándose entre ellos para dar forma a objetos: dos sillones, una mesa y una chimenea encendida. Sobre la mesa una copa vacía, y, junto a la copa un espejo de plata.
Lady Aráhene tomó asiento en uno de los sillones. Miró de reojo la copa vacía y sus labios se tornaron en una sonrisa llena de ironía.
- Siempre la copa está vacía- comentó, sacando el tintero del bolsillo interior del jubón.
- No tengo ninguna razón para llenarla...No hay nada por lo que brindar. Nada que celebrar- respondió, tomando asiento en el otro sillón.
- ¿Ni si quiera la sed es una razón para llenarla?- preguntó.
- Soy un corazón sediento de consuelo y alegría, no sediento de agua.
Lady Goewin cogió el espejo de plata y se observó en él atentamente, sin pestañear si quiera. Ahora en sus ojos se detectaba la pena sin ninguna duda.
- Comienza ahora a narrar tu lamento- repuso Lady Aráhene, siempre con el mismo tono de voz- El corazón siente y la mente lo escribe. Dime que es lo que ella siente, para que Lady Aráhene pueda recogerlo con su pluma y ella pueda verlo. Dime qué entuerto se cierne sobre nuestro interior para que ella pueda verlo.
Publicado por Goewin @ 1:41
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Es una página llena de grandes artistas de todas partes del mundo que exponen su arte (fotos, dibujos, escritura, escultura, etc). Yo no soy ninguna artista, pero también tengo ahí una cuenta con mis dibujos ^^ Si las damas y caballeros gustan..pueden pasar a verla en esta dirección:
http://anneagoewin.deviantart.com/

Este es el último dibujo que he colgado:



Alice by ~AnneaGoewin on deviantART

Este es otro que colgué hace tiempo:

Imagen
Publicado por Goewin @ 0:59
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sábado, 14 de abril de 2007
Lady Goewin se alza impetuosa de su trono. Su mirada segura y regia recorre toda la sala, sin vacilar ni un instante, sin detenerse en ningún rostro en concreto, examinando a todos los presentes. Finalmente detiene su mirada en un rincón, en el que una joven de cuerpo menudo intenta apartarse lo máximo posible del resto de la sala, semioculta al lado de las cortinas de terciopelo que cubren los ventanales.
Lady Goewin sonrié discrétamente al verla. Por muchos intentos que hiciera para esconderse ella siempre sabría que estaba allí, siempre oculta, siempre observando...siempre escribiendo.
Igual de majestuosa que antes, Lady Goewin atraviesa el salón despacio, sin vacilar ni un sólo paso, sin dudar, sin apartar la mirada de su objetivo. Su vestido arrastra pesado tras de sí, como borrando sus huellas en el camino, borrando el camino mismo. La sala y los presentes desaparecían conforme ella avanzaba, siendo absorbidos por el negro de la nada. Al final, en la estancia inundada por la nada sólo quedan dos personas.
La chica menuda alza su mirada hacia la de Lady Goewin. Sus ojos se cruzan con los de ella y revelan una mirada avispada.
- En el fondo de tu corazón se ocultan siempre tus lamentos. Yo los narro. Yo saco lo que llevas dentro. Cántame tus cantiones. Deja salir tu lamento- dijo, colocando la pluma sobre el pergamino y esperando a que las palabras salieran de Lady Goewin para comenzar a escribir.
- Tú eres yo y yo soy tú. Tú eres la mente...Yo soy el corazón...Escucha ahora lo que te digo. Escribe lo que guardamos dentro. Así dejaremos salir nuestro lamento.
Publicado por Goewin @ 23:54
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miércoles, 19 de octubre de 2005
He empezado ha intentar hacer mis propias dolls de los personajes de las tabernas de los foros en los que estoy. Aún no me salen muy bien, pero espero mejorar con la práctica :-/

Este es mi personaje de la taberna del olvido, Goewin:
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Este es mi personaje al lado del de mi novio que también escribe en la taberna del olvido:
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Este es el personaje de mi novio:
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Este es el personaje de mi amiga Iri tb en la taberna del olvido XD:
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Este es otro de mis personajes,uno de los dos malos de la historia y que además es el amor de Goewin (lo de Elen fue un caso de infidelidad:8)XDD):
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Aquí los dos juntos:
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Y este es mi nuevo personaje, de la taberna de mi foro. También se llama Goewin :8):
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Publicado por Goewin @ 19:41
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